Era la chica más guapa del curso, era aquella alrededor de la cual se paseaban los demás, intentando hacer amigos, intentando agradar. Los chicos no le quitaban los ojos de encima, incluso los profesores la querían no por su inteligencia, sino por su carisma. Las chicas así siempre tienen éxito. No menos atractiva era la madre de la chica. Sólo que la hija tenía un carácter muy diferente al de su madre. El padre había muerto hacía tiempo y la mujer ya no buscaba marido. La atención de la chica fue atraída por un chico del edificio vecino. Se había mudado hacía poco y, por tanto, no conocía a nadie en el barrio. En primer lugar, se hizo amigo de ella. Pasaron juntos todo el verano, y luego el chico fue llevado al ejército. La chica le prometió que le esperaría. El chico no terminaba de creérselo, pero tenía muchas esperanzas. Pasaron largos meses de servicio. Finalmente, regresó. Y entonces todo fue tan obvio para los jóvenes: el encuentro con sus padres y la boda.
– “Mamá, el chico vendrá hoy a las cinco de la tarde, debemos prepararnos urgentemente. -Hasta las cinco hay tiempo, ahora cocinaremos un delicioso pastel. -Mama, tal vez puedas hacerlo, pero necesito maquillarme, hoy es un dia muy importante. -Bien… ve a maquillarte. Por la noche llegó un chico. Iba de traje, con flores y champán. Enseguida se dio cuenta de lo limpia y acogedora que era la casa, y de lo maravillosa que era la madre de la chica. Es muy atractiva, así que su hija será igual de guapa dentro de 20 años. Todos los manjares eran muy sabrosos, la mujer era una gran cocinera. Sólo que a la hija no le gustaba nada la cocina, no entendía cómo se pueden pasar tres horas para cocinar un plato y luego comérselo en un par de minutos. -Yo aprecio y quiero mucho a su hija… así que, pensamos y decidimos… en general, me gustaría casarme con ella, quiero oír su consentimiento. -Yo estaba listo para ello, por supuesto, no me importa. Pero no te apures, eres joven, tienes tus estudios por delante. Siempre tendrás tiempo para casarte. -Bueno, mamá… ¿cuál es el problema? Queremos hacerlo ahora, ¿qué tiene de malo?
– La chica se puso histérica y corrió a llorar al baño. -Pero tú no tienes nada en contra y no has dicho nada duro, -se sorprendió el chico. -Sí, suele pasar. Pues nada, ahora llorará y luego se calmará. Lo hace a menudo. Desde aquel día aún no han hablado de la boda, pero el chico venía a visitarla casi todos los días. No por la chica… no podía creerlo, pero le gustaba mucho su madre. Era tan gentil y fácil, y también sabia, y exactamente lo que un chico querría que fuera su novia. Se dio cuenta de que lo que sentía por la chica era amor ordinario, pero los sentimientos por su madre eran mucho más fuertes. El chico dejó de ir a visitarlas. Tras hablar con la mujer, tomaron juntos la decisión. La chica no entendía qué pasaba, por qué su novio había desaparecido. Un par de meses después ya andaba con un nuevo chico, se casó con él y luego se fueron al extranjero. En ese momento, un novio reapareció en la vida de la mujer. Sus sentimientos mutuos nunca se desvanecieron, se casaron tranquilamente en el registro civil y empezaron a vivir juntos.






