Laura y Andrés estaban sentados en el salón. Andrés le enseñaba a su mujer las fotos de la fiesta de empresa. La mirada de Laura quedó atrapada por la foto de una chica joven.
– ¿Y esta quién es? – le preguntó a su marido.
– Una compañera de trabajo. Andrew no quiso seguir enseñando las fotos. Le dijo a su mujer que estaba cansado y quería dormir. Andrew se comportaba de forma extraña últimamente. Llegaba tarde a casa y no quería hablar con su mujer. Laura sospechaba que su marido la engañaba.
Llamaron a la puerta de su apartamento. Laura abrió la puerta y vio al mismo compañero de trabajo.
– Y Andrew no estaba en casa. – Laura dijo.
– He venido a verte. ¿Puedo? -preguntó el desconocido.
– Por favor. ¿Y cuál es su asunto? – Laura adivinó que su marido se había acostado con ella.
– Me llamo Helen, no soy sólo una colega de su marido, pero…
– Te acuestas con mi marido, lo entiendo. ¿Y por qué estás aquí? – Laura interrumpió a la chica.
– Sí, he venido a…
– ¿A recoger las cosas de Andrés? Para recogerlo todo y llevármelo. No necesito nada de él. El apartamento es mío, así que no lo dividiremos. Que se quede con el coche, de todas formas yo no sé conducir.
Laura se levantó para coger la maleta.
– No, por favor, escúchame. – chilló Helen irritada-.
– Adelante, voy a recoger mis cosas.
– No hace falta que empaques nada. Siéntate, por favor, atrás. Quería pedirte que dejaras que mi marido se fuera conmigo. Él no te quiere. Dice que no quiere hacerte daño. Andrew me ama, ¿entiendes? Pero por tu culpa, hace tres días que no viene a verme. Ni siquiera llama. Y cuando llamo, me cuelga. Él y yo estamos hechos el uno para el otro, tienes que dejarlo ir. – Dijo Hélène.
– ¿Te ha dicho alguna vez que te quiere? – preguntó Laura.
– Bueno, dijo que era feliz conmigo. – No lo entiendo, dijo Ellen.
– Pues no lo ha hecho. Ellen, tienes que irte. Deja que te acompañe a la puerta.
– ¿Dejarás que se vaya?
– No voy a entregarte a mi marido. Él me ama, y tú eres sólo un capricho pasajero. Adiós, Hélène.
Laura suspiró en silencio, ahora sabía que su marido sólo la amaba a ella.






